jueves, diciembre 14, 2006

Dicembre

Los días van pasando tranquilos. Ya llevo casi una semana de vacaciones sin mucha productividad. Tengo montones de ropa por doblar y planchar pero odio hacerlo, así que ahí están amontonados. Mi estudio esta hecho un desastre pero tampoco tengo ganas de poner orden. Me paso los días tejiendo, haciendo algunos regalos de Navidad, aunque en realidad nosotros no lo celebramos... prefiero pensar que son regalos para que aquellos que los reciban empiecen el nuevo año con buen pie.
No hay mayor novedad. Aun sigo sin trabajo, buscando pero sin ajetreos. Que diferentes son las Navidades cuando nos quedamos aquí. Que tranquilas, demasiado quizás.

Una coincidencia:
Llamé a mi hermano Oriol el otro día (pensando en llamar nuestro hermano Aitor después). Oriol iba paseando por Tarrasa, iba a tomar algo con unos amigos, le pregunte por Aitor y le comente que lo iba a llamar en cuanto colgásemos. Oriol me dijo que hacia días que no se veían (lo cual después de ocho años de no estar ahí aun me rompe el corazón cada vez que lo oigo, es una sensación rara que tengo cuando me doy cuenta que ya no vivimos juntos ni nos vemos a diario, ni tan solo ellos que viven en la misma ciudad). De repente me dice: "Espera un momento... me parece que acabo de ver a Aitor cruzando la calle, espera que lo llamo". Tarrasa no es una ciudad grande, pero que coincidiera que justo en ese instante conseguimos estar los tres juntos otra vez fue una grata sorpresa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

aquests són els detalls que fan néixer els somriures, no? i benvinguts siguin... gaudeix de la tranquilitat, que també és sana :)